Partageons les bonnes idées.
No hemos crecido lo suficiente para que los sueños acariciaran la realidad. Fallaron los desfiles del hombre nuevo pasando por las futuras alamedas. La desigualdad, que fue el motor del estallido social de hace seis años, explota en los resultados de la primera vuelta presidencial de nuestro país en este mes de noviembre de 2025.
Los anteojos rotos de Allende han perdido prestancia, y muchos de sus defensores cambiaron lucha y resistencia por transición y progreso después de la dictadura; en vez de buscar sanación y justicia, adoptaron —hasta ahora— hablar de la gente en vez de el pueblo, ese pueblo al que Allende, en su último discurso, le pedía no renunciar.
Estamos huérfanos, nos quedamos solos en las alamedas desiertas y un pinochetista amigo de Krassnoff llegará a La Moneda.
Queremos refugiarnos en la idea de que Chile, uno de los países más desiguales del mundo, recuperará su alma de antaño, sin querer asumir que las luchas tradicionales de la izquierda ahora deberían ser otras.
La extrema derecha ha dado una lección de pragmatismo, sin moverse de su esquema autoritario y de su proposición de hacer desaparecer el Estado, para que el comercio regule la vida del pueblo de Chile, y los inversionistas tengan la cancha libre para mandar.
Boric les adelantó el camino, dejando atrás sus promesas de hace cuatro años y sumándose a la larga lista de camaleones políticos, con especial mención en el tremendo empeño que empleó en la política internacional para asegurar su futuro.
Mira con quién andas y te diré quién eres.
Entre tanto, los esquemas, muy apreciados por la élite progresista, los dejaron encerrados nuevamente en la idea de que ellos eran los buenos y que los adversarios eran los malos.
Enfrentados a personajes condenados por no pagar la pensión de sus hijos o a otro despreciable personaje de la nueva política chilena actual, que propone liberar a los abuelitos torturadores y fanáticos que nunca se han arrepentido de las atrocidades por las cuales han sido condenados, enfrentados a ellos electoralmente, fracasaron estrepitosamente.
Chile se cae a pedazos y seguramente seguirá destrozándose en mil pedazos, como los anteojos de Allende recuperados después del bombardeo del palacio presidencial.
Jorge Orellana Benado Fundador de https://france-chili.com








